La Fiscalía del Biobío advirtió sobre una serie de fraudes telefónicos y digitales que están afectando a familiares de víctimas y personas damnificadas por el incendio ocurrido en Penco–Tomé. Según la alerta, los delincuentes aprovechan el contexto de la emergencia para suplantar a organismos oficiales y contactar a las personas mediante llamadas y mensajes, con el fin de enviar enlaces maliciosos destinados al robo de información personal y dinero.
Cómo operan las estafas tras una tragedia
Este tipo de fraude suele activarse poco después de catástrofes o situaciones de alto impacto emocional. Los estafadores utilizan información pública, listados filtrados o simplemente el envío masivo de mensajes para contactar a posibles víctimas, apelando a la urgencia, el miedo o la promesa de ayudas, bonos o trámites prioritarios.
El engaño se basa en la suplantación de identidad institucional. Los mensajes pueden aparentar provenir de la Fiscalía, Carabineros u otras autoridades, y suelen incluir enlaces que conducen a sitios falsos, códigos para robar cuentas de Whatsapp u otros.
Tecnología y suplantación de instituciones oficiales
El uso de tecnología para hacerse pasar por entidades oficiales es cada vez más común. Los delincuentes emplean técnicas de phishing, clonación de sitios web, falsificación de números telefónicos y perfiles digitales que imitan canales oficiales, lo que dificulta distinguir un mensaje real de uno fraudulento.
En muchos casos, basta con que la persona haga clic en un enlace para que se inicie el robo de información, ya sea mediante formularios falsos, acceso a contactos o instalación de programas que capturan datos sensibles.
Señales de alerta ante llamadas o mensajes sospechosos
Existen señales claras que pueden ayudar a identificar una estafa, incluso cuando el mensaje dice provenir de una autoridad. Entre ellas, solicitudes inesperadas de información personal, enlaces enviados por mensajería, llamados que exigen acciones inmediatas o mensajes que generan miedo o urgencia.
Otro error frecuente es confiar en documentos, logos o nombres institucionales sin verificar su autenticidad, o asumir que por tratarse de una emergencia el contacto es legítimo.
Qué NO hacer ante este tipo de mensajes
Las recomendaciones son claras: no hacer clic en enlaces, no entregar datos personales o bancarios y no realizar pagos o transferencias ante solicitudes recibidas por teléfono o mensajería. Las instituciones oficiales no solicitan información sensible ni pagos a través de estos canales. Sobre todo, no entregar códigos de Whatsapp, Facebook o Instagram.
Si una persona ya hizo clic en un enlace, es fundamental actuar rápidamente: desconectar el dispositivo de internet, cambiar contraseñas, contactar al banco en caso de riesgo financiero y realizar la denuncia correspondiente.
